Héctor Palacios

ENGIE

España, Europa y el mundo en su conjunto, se enfrentan en la actualidad al reto de amortiguar (y si fuera posible corregir) los efectos del cambio climático, los cuales empiezan a ser cada vez más patentes.

La necesidad de reducir emisiones en los países más industrializados, tratar los residuos orgánicos de manera sostenible, mitigar las emisiones fugitivas en el sector primario intensivo y desarrollar procedimientos de captura de CO2, hacen que las actuales generaciones debamos centrar nuestros esfuerzos en investigar la manera de hacer viable estas soluciones, no solo desde el punto de vista técnico, sino también desde el punto de vista económico.

El biometano, como gas renovable, es capaz de dar solución a todas estas necesidades, a la vez que permite mejorar la independencia energética de las regiones en las que se produce. Por esta razón, Europa necesita desarrollar un mercado de gases renovable potente, que dé solución a los retos de desarrollo sostenible, a la vez que permite alcanzar la soberanía energética. En la siguiente gráfica se puede observar el importante potencial que tiene el biometano a nivel europeo para 2050 por país, encontrando que la mayoría de los países no ha alcanzado todavía ni un 5% de su potencial.

Por desgracia, a día de hoy la regulación a nivel europeo está muy atomizada, encontrando importantes diferencias entre países. A pesar de los esfuerzos de la Directiva RED II de unificar las regulaciones, por el momento no existe un mercado de gases renovables, y algunos países como España, ni siquiera tienen una regulación clara al respecto. El principal reto ahora consiste en implementar regulaciones y encontrar vías que hagan económicamente viables las instalaciones de producción de biometano, haciendo que España desarrolle todo su potencial en esta tecnología.

Engie, como actor principal del mercado gasista a nivel mundial, tiene el firme compromiso de desarrollar el mercado de gases renovables, para así hacer posible la transición energética.